Empleo: El fin del 5×2

La vida estructurada en cinco días laborales y dos francos por semana no siempre es la mejor fórmula, y en algunos ámbitos comenzó a ser discutida para modificarla.

¿cuál es la ecuación perfecta entre descanso y trabajo?

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Empleo.Fausto Biglione y Nicolás Vasen son amigos de toda la vida y socios en El Yeite, donde diseñan muebles de madera maciza a medida. Pero los muebles no es lo único que diseñan de forma artesanal. Desde que se juntaron hace dos años para darle vida a su proyecto, armaron una perfecta ingeniería para poder tener ciertos “permitidos” laborales. ¿El más importante? Dejar atrás la fórmula tradicional del 5×2 -cinco días de trabajo, dos de descanso- que padecieron siendo empleados en relación de dependencia, y probaron con el 4×3, una receta mucho más acorde con sus necesidades y estilos de vida. Calendario en mano, todas las semanas los socios se organizan de manera tal que siempre uno de los dos tiene tres días libres lejos de la carpintería boutique, en Caballito.
“Venimos de trabajar en una oficina y es un ritmo de laburo con el que no nos sentíamos para nada identificados. Con Nico fuimos buscando equilibrios y el primero fue poder disponer de tres días libres cada uno, pero dejando el taller funcionando seis. Está bueno porque descomprimimos y hacemos lo posible por tener flexibilidad en el día a día -cuenta Fausto-. Cuando tenés una rutina de este tipo, el tiempo que vos decidís asignarle a tu laburo se vuelve realmente eficiente. Algo que no me sucedía cuando trabajaba en relación de dependencia porque aunque sentía que había terminado el laburo del día, igual tenía que quedarme a cumplir un horario y eso me frustraba.”
¿Quién no lo deseó alguna vez, especialmente después de tener tres días de descanso gracias a algún oportuno y reparador feriado, que todos los fines de semana sean largos? Aunque para la mayoría de los empleados es apenas un deseo que jamás abandona el terreno de la fantasía, hay quienes se animan a romper con el sistema tradicional y cuestionan un modelo que, para muchos especialistas, ha quedado definitivamente obsoleto. Uno de los que plantea esto es nada más y nada menos que el magnate mexicano Carlos Slim, dueño de la empresa Telmex. En más de una oportunidad, uno de los hombres más ricos del mundo se despachó a favor de semanas de 4 y hasta de 3 días de trabajo a cambio de jornadas más largas, pero con períodos de descanso prolongados. “Con tres días de trabajo a la semana tendríamos más tiempo para relajarnos y mayor calidad de vida”, dijo Slim hace poco al diario británico The Financial Times.
En la Argentina, extender la fórmula del 4×3 parece una utopía, aunque hay sectores y posiciones que ya la aplican. La aviación, las petroleras, la marina mercante y ciertas industrias del entretenimiento tienen regímenes alternativos. Pero hay encuestas que empiezan a dar cuenta de la necesidad de un cambio más generalizado como la elaborada por Randstad, empresa especializada en Recursos Humanos. El estudio muestra que 61% de los argentinos se inclina por una semana de trabajo no estándar: desde horarios flexibles hasta días adicionales de descanso.
De ese 61% que busca salir del modelo convencional, el 34% indicó que quisiera trabajar horas variables todas las jornadas laborales, mientras que el 8% preferiría trabajar jornadas variables todas las semanas. El 16% se inclinó por la opción más radical: jornadas de trabajo más largas, pero en una semana laboral más corta. Es decir, reemplazar el 5×2 por el 4×3 o alguna otra fórmula que dé como resultado más días, aunque no necesariamente menos horas, fuera de la oficina.
Gisela Carracedo, search and selection manager de Randstad, destaca, como primera conclusión, que hay una necesidad de revisar algunos parámetros establecidos. “En primer lugar vemos una necesidad de romper con la rigidez. La mayoría habla de poder hacer jornadas más flexibles, es decir, que el ingreso sea dentro de una franja horaria, por ejemplo. Las cuestiones del horario y el descanso más flexible empiezan a aparecer porque las mujeres trabajan a la par del hombre y necesitan ocuparse también de su familia, y por la aparición de los millennials, los jóvenes sub 25 que tienen otra visión más relajada y buscan salirse del modelo tradicional. No es que hay menos ganas de trabajar o menor nivel de compromiso, pero plantean hacerlo con otras condiciones.”

Carracedo sostiene que entre esas condiciones a las que aspiran los millennials no sólo está la flexibilidad horaria, sino también la posibilidad de acceder a otros “permitidos”, como trabajar desde la casa o tener más días de descanso que los dos del fin de semana. “Los que más lo solicitan son los perfiles universitarios de tecnología, marketing, publicidad y comunicación. Y también los senior que hacen valer su expertise y negocian, por ejemplo, cortar antes los viernes o tener días libres al mes. Para ellos es un factor de motivación importante, incluso más que el sueldo. Cuando las empresas habilitan este beneficio impacta positivamente en el trabajador”, asegura la gerente de Randstad.

Para la socióloga Florencia Luci, investigadora del Conicet y autora del libro La era de los managers (Paidós), la búsqueda de mayor flexibilidad y tiempo de descanso es una tendencia muy nueva que se da exclusivamente en los llamados “trabajadores de la nueva economía”. “Son ciertos sectores de punta que no representan a la mayoría de los sectores productivos y del trabajo -plantea-. Acortar las jornadas, volverlas flexibles, es decir, otorgar a cierto grupo de trabajadores de los sectores más dinámicos ciertos beneficios ligados con una mayor autonomía, contrastan con las condiciones que prevalecen para la mayoría de los asalariados.”
Luci sostiene que en ese sector que se caracteriza por realizar un tipo de trabajo inmaterial, creativo, de innovación o de gestión, “la tendencia va hacia la mejora de ciertas condiciones propias de un cierto habitus de clase, en pos de lograr su retención y su motivación hacia el trabajo. En estos sectores, el compromiso y la motivación son centrales. A diferencia de los trabajos mecánicos o repetitivos, en los sectores más dinámicos y creativos la buena disposición y el sentirse a gusto (con el trabajo, con la empresa) son factores considerados fundamentales para lograr buenos resultados”, asegura la socióloga, que es docente de la UBA.

Más allá de los planteos de época ligados a ciertos perfiles de la nueva economía, hay puestos que ya vienen con una modalidad de descanso alternativo porque tienen un convenio de trabajo especial que rige su descanso. El de azafata, por ejemplo, es uno de ellos. Y a pesar de que a ojos de la mayoría se trata de una vida más bien dura, para Ximena Yuste, que vuela desde hace 24 años, ha sido su salvación. “Desde los veintipico me descubrí como una persona que no se bancaba el 5×2. Estudié Diseño Gráfico, me recibí, pero jamás trabajé de eso. Al día siguiente de recibirme tuve una entrevista en una aerolínea y una vez que probé esa vida no la pude dejar”, cuenta Ximena, que es mamá de una adolescente de 17. “Armé mi familia alrededor de volar. Era una mamá presente que iba y venía. Recién hace cuatro años, con mi hija más grande, me animé a hacer vuelos internacionales. Antes sólo hacía cabotaje”, dice la azafata.
Su particular régimen de descanso es muy distinto al tradicional: 12 días en base, de los cuales cinco, sí o sí, son seguidos. Los siete restantes se reparten según las necesidades de unos y otros. “Me encanta tener esos días libres en la semana, puedo aprovecharlos un montón para hacer las cosas que la gente hace corriendo, como ir al banco en el horario de almuerzo o al médico -dice Ximena-. Nunca fantaseé con una vida normal; de hecho, en estos 24 años tuve un período en que me tocó trabajar en una oficina y fui tremendamente infeliz, sentía que los fines de semana no me alcanzaban.”
La televisión es otro de los sectores que ofrece, en ciertas posiciones, descansos poco convencionales. Hoy, como manager de eventos en vivo de Turner Argentina, Santiago Ruvira volvió al régimen tradicional de 5×2. Pero durante más de 7 años, cuando era operador de control y luego supervisor, vivió al ritmo del 6×3, con francos rotativos que lo obligaban a trabajar algunos fines de semana al mes. Aun así siente nostalgia por ese régimen. “La verdad es que lo extraño un poco -dice sobre su antigua modalidad de descanso-. Aprovechaba mi tiempo libre un montón, sentía que con esos tres días me desconectaba en serio. Si bien vas un poco en contra de la corriente, pienso que eso justamente colabora para el descanso. No entrás en la vorágine familiar de eventos sociales y podés hacer otras cosas con mayor libertad. Además se gana en tiempo personal, para uno mismo.”
Otra de las cosas que Ruvira extraña del 6×3 es ir a buscar a sus hijos al colegio: “Para mí fue lo mejor: estaba muy presente para buscarlos y compartir tiempo de ocio. Con el más chiquito casi no tuve esa posibilidad y ahora siento algo de culpa”, reconoce el manager de Turner, que sostiene que el 6×3 “es muy justo porque el sistema está pensado para que un fin de semana y medio no te toque trabajar y uno de los dos días del fin de semana tampoco lo hagas. Incluso, en la cuenta anual, son menos días de trabajo”. En Turner, además, aplican una política de flex time para quienes trabajan de lunes a viernes. Los empleados tienen la posibilidad de elegir, dentro de la franja de 7.30 a 11, a qué hora entrar y, a partir de ahí, empiezan a correr sus horas de trabajo.

Más descanso, ¿pero para qué?

Son muchas las investigaciones científicas que avalan los tres días de descanso como la fórmula más beneficiosa para la salud porque baja el nivel de estrés, lo que redundaría en un descanso más reparador y en empleados más productivos y felices. Sin embargo, algunos estudios afirman que tener más días libres no significa necesariamente más desconexión.
Una encuesta reciente realizada por la Universidad Siglo 21 sostiene que las actividades que más se realizan son ver televisión y usar redes sociales. Sin embargo, a la hora de desconectarse del trabajo y la rutina, estas actividades de ocio pasivo son poco eficientes. “Tener ocio sin desconexión no recupera. Es decir, desconectarse es un prerrequisito para disfrutar del ocio. Lo importante no es tener más tiempo libre, sino cómo ocupamos esas horas. Tener más ocio es un factor que de por sí no se correlaciona ni con mayores niveles de felicidad ni con una mejor recuperación de los niveles de agotamiento”, sostiene Leonardo Medrano, director de Investigación de la Universidad Siglo 21, a cargo del estudio.
Por eso, antes de debatir cuál es la fórmula del descanso ideal, para Medrano es importante aprender a hacer uso del tiempo libre que ya disponemos. “No hemos aprendido a utilizarlo bien. Más del 60% de los argentinos lo invertimos en consumir medios masivos o redes sociales, y de ese porcentaje el 42,5% manifiesta niveles altos de agotamiento. Esta cifra se reduce a un 27,6% cuando se reúnen con amigos y a un 19,3% cuando la persona realiza ejercicio físico. Todavía tenemos que aprender a ocupar ese tiempo libre.” En esa dirección, el propio Carlos Slim, el empresario mexicano que planteó la conveniencia de reducir la semana laboral, también manifestó la necesidad de revisar la forma en que manejamos el ocio. “Con tres o cuatro días de descanso sería muy importante generar nuevas actividades de entretenimiento y otras formas de estar ocupados”, sostuvo el magnate.
“Es importante el tiempo de descanso. El agotamiento hace que el trabajo pierda sentido. La gente lo primero que te dice es que le gustaría tener más tiempo libre. Pero no saber cómo ocuparlo puede ser angustiante. Aunque parezca mentira, no es fácil porque como sociedad esto es muy nuevo y no hay claridad sobre cómo aprovecharlo”, aporta Medrano, que recomienda invertir el mayor tiempo posible en actividades en grupo y que demanden retos como hacer deporte.
En principio, para los amigos y socios de la carpintería El Yeite, cómo ocupar esos tres días libres no es un problema: “Nico es artista y se focaliza en sus proyectos de arte. Y yo hago cosas para mí, si quiero escaparme a algún lado lo hago. Los viernes me encuentro a almorzar con algún amigo. Pero es muy loco porque mientras yo estoy tranquilo, la mayoría está a mil. Ir en contra del orden general es una decisión que me cambió la vida”, reconoce Fausto, feliz por ser uno de los pocos en cumplir el deseo de muchos: “Que todos los fines de semana sean largos”.

Fuente:www.lanacion.com

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